Más allá de lo "bonito": Cómo medir el éxito financiero de tu exhibidor en el punto de venta
- Redacción

- hace 2 días
- 3 min de lectura
El punto de venta es, aceptémoslo, una zona de guerra por la atención del cliente. Y al cierre de cada campaña, me topo muy seguido con el mismo comentario en las juntas: «Es que el exhibidor quedó bien bonito». Siempre que escuchamos eso, y pensamos: ¿Realmente podemos medir el éxito de una estrategia solo porque «se ve lindo»? Si tu equipo se toma la foto para presumirla aquí en LinkedIn, pero al final del día no sabemos si el producto se movió más rápido o si recuperamos la inversión, la tarea quedó a medias. Para nosotros, un exhibidor jamás ha sido un elemento decorativo; es un motor para acelerar tus ventas y hacer que tu marca sea el diferenciador del mercado. Desde nuestra experiencia, cuando ayudo a los equipos de Marketing y Compras a evaluar si una exhibición funcionó o no, dejo a un lado la estética y me enfoco en tres cosas que para mí son ley:
¿Logramos mover la aguja? (El verdadero impulso en ventas)
Para saber si funcionó, no me basta con ver si la categoría vendió más en general; me gusta ir al grano y aislar el impacto del exhibidor. A mí me apasiona comparar las tiendas donde pusimos la estructura frente a las que se quedaron solo con el producto en el anaquel regular. Las asociaciones de Shopper Marketing dicen que una buena exhibición secundaria debe darte un crecimiento de doble dígito (más del 10% o 15%). Si tu exhibidor no rompió el patrón visual del consumidor ni logró ese brinco en las ventas, entonces la idea no conectó.
Elegir el material correcto para el momento correcto (Y cuidar el presupuesto)
Uno de los errores más comunes que vemos es elegir los materiales sin pensar en cuánto va a durar la campaña. Ningún material es malo; el secreto está en saber cuándo usarlo. Por ejemplo, el cartón es una herramienta extraordinaria: es ligero, económico y da un impacto brutal para una quincena o un lanzamiento rápido. El problema viene cuando queremos que ese cartón resista meses el uso rudo del súper y el peso del producto. Termina desgastado, da mala imagen y hay que reponerlo a cada rato, lo que sale más caro. Para retos largos, prefiero mil veces estructuras multimaterial (plástico de alta resistencia, metal o madera). Duran hasta dos veces y media más, se pueden limpiar, reconfigurar y usar en varias campañas. Eso sí es proteger la inversión y, de paso, cumplir con nuestras metas de menor impacto ambiental al no generar basura innecesaria.
Si no es fácil de armar, no sirve (La realidad en la tienda).
Este punto no es técnico, es de pura empatía con la gente en tienda. De nada nos sirve diseñar la estructura más espectacular del mundo si armarla es un dolor de cabeza. ¿Qué pasa si es muy compleja? El personal de la tienda la va a dejar arrumbada en la bodega y se convertirá en inventario muerto. Las estructuras que yo considero exitosas son las que tienen un diseño intuitivo y modular. Si es fácil de armar, se adapta a cualquier espacio rápido, el producto sale a tiempo y queda listo para que el cliente lo tome. Ninguna empresa es demasiado pequeña para crear un gran impacto, y ninguna es tan grande que no necesite innovar. Dejar la eficiencia de tus exhibiciones a la deriva o estar adivinando qué material te conviene ya no es necesario. En NEXT IMPULSE nos encanta meter las manos al fuego por tu marca: combinamos nuestra experiencia en ingeniería con la fabricación in-house (en plástico, metal, coroplast, y madera) para que cada pieza responda exactamente a lo que tu campaña necesita en peso, duración y canal.




.png)

Comentarios